Tan malo el pinto como el colorado


Lic. Román Jiménez García

Tenemos que seguir hablando con sinceridad, como ya nos hemos acostumbrado, más en este momento que pasa nuestro querido municipio en Comalcalco, en donde una pléyade  de ignorantes fanáticos quieren hacer ver que el pueblo se equivocó al elegir al Toro Héctor Grappin Peralta, y mencionan desde una posición partidista, de manera arrogante y quizá hasta salvaje, “ese es el cambio que querían”, tirando la piedra, a la actitud asumida por el alcalde para que los comerciantes ambulantes sean quitados de sus lugares. El culpable quieren hacer ver es el pueblo porque eligió mal, jajajajaja, que sarta de sandeces.

En Primer Lugar... Tenemos que recordar que Alejandro Medina fue un factor importante para que se perdiera Comalcalco, ¿Por qué? Bueno porque trató mal a la militancia priísta y cedió más espacios a la militancia perredista, además que se burló de quienes lo apoyaron en campaña y no solo eso, intentó engañar a todos, de que su administración era de gente profesionista, doctas, cuando en verdad fue una administración en donde todavía hoy se habla de las riquezas del que fuera el director de la policía de tránsito y del director de la policía municipal, personas que ni de la Perla de la Chontalpa eran, y ya ni hablemos de Aurelio, de Moy, de Alamilla, de tantos y tantos que junto con Alejandro se fueron con las bolsas llenas.

En Segundo Lugar... Recordemos igual que en cuestiones políticas en el municipio de Comalcalco, sobre todo en el PRI, las cosas se hicieron mal, hubo imposiciones, y hubo un mal candidato que nunca estuvo identificado con la militancia, mucho menos con el pueblo, es decir perdía con cualquiera que se le pusiera en frente.

En Tercer Lugar... Los priístas y de igual manera algunos aspirantes del PRI, no trabajaron, es más ni se movieron a favor de Laurence, mejor decidieron dar la espalda, y algunos más osados por debajo del agua trabajaron a favor del PRD.

En Cuarto Lugar... Todo fue una gran, fenomenal y conjurada faramalla, en donde nadie hizo nada por tratar de ganar la elección, desde el candidato a la alcaldía que ya se creía la mamá de los pollitos, como sus pollitos, sus enamorados, fanáticos y bienhechores, es decir si de alguien es la culpa de que hoy Grappin esté de alcalde, no es del pueblo, señores, señoras, priístas, amigos, amigas, no es del pueblo.

El pueblo escoge y vota por el menos peor, busca el cambio con ahínco, y si se llegase a equivocar vuelve a elegir, porque es como debe ser, no como algunos quieren que sea, el tiempo de que el gobierno priísta demostrara con hechos su valía ha pasado,  y vimos que pudo más su avaricia que sus ganas de mejorar al municipio. 

Quedó  demostrado que con Alejandro Medina estaba en crecimiento un monstruo que con el chantaje, la intimidación y con el mal trato al personal, trataba de ocultar su máscara de incompetente y hambriento. Muchos quedaron quemados y etiquetados con Alejandro, algunos todavía no se vieron tan mal, se vieron más cabales, pero para todos esos que fueron siervos y adoradores del mal trato del pasado alcalde, lo que deberían estar haciendo es comportarse con congruencia y descontaminarse de lo que ellos mismos hicieron y fueron parte.

Por el otro lado, lo que hace hoy Grappin, con los vendedores ambulantes, puede ser contraproducente, puede ser un mal plan, que tiene un costo eminentemente político. Pero es ahí donde se tiene que ser eminentemente político, en donde se debe abanderar como instituto político o como aspirante, causas que rescatan la credibilidad y el honor del PRI.

Y hasta ahorita no he visto a nadie, a ningún priista involucrado o detrás de esto, ayudando a la gente, reclamando el derecho de los vendedores ambulantes, y creo no los veremos, pues no quieren desgastarse, no quieren bañarse de pueblo, no quieren invertirle, ahorita todavía no son los tiempos, dicen y suben de nuevo los pies al escritorio.

Pero para las próximas elecciones serán los primeros en alzar la mano, en gritar improperios en contra de todo, en pedir democracia en el partido, y la gente, la gente, el pueblo, ya no es tan pendeja como en otras ocasiones, de tal manera se debe tomar en cuenta, que los escenarios no son los mismos, las circunstancias menos y agreguemos a eso que el gobierno estatal ya no es del PRI. 

Entonces si existe ese cambio en las circunstancias políticas, insisto en las circunstancias, se debe empezar a caminar para el triunfo, pero si no se quiere trabajar, si se critica sin argumentos sólidos, y sin justificación se destruye todo y se intenta cortar a todos por parejo y chantajearle encima al pueblo por su "mala decisión", creo es pecar de lo mismo de siempre, es ser un mal aprendiz, un chantajista más, un Medinita en potencia, una brújula perdida.

Lo mejor creo yo, es quedarse en silencio y trabajar más, pues aunque la palabra convence, el ejemplo arrastra... Pero no sé si voy bien o me regreso.

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