No nos llegaba la hora


Román Jiménez García

El día de ayer de nueva cuenta, mi vida volvió a pender de un hilo, pero debo dejar claro antes de continuar, que no es mi intención hacer alarde de valentía, mucho menos de ser un hombre arrojado, nada de eso, si algo aprecio en esta vida, además de todo el mundo que me conforma, es mi vida, el tiempo que me tocó vivir, y como me tocó vivir. Pero a veces la misma existencia, el mismo vivir nos pone en el lugar y la hora precisa, no hay retrasos, nadie llega tarde, todos llegamos a tiempo, para vivir una experiencia y salir bien librados o morir en el intento.

Debo igual manifestar que lo que hoy escribo espero en Dios a mis 70 u 80 años, pueda leerlo, ya con la madurez que requerirá el momento. Por lo pronto, dejo esta misiva para el Román Jiménez del futuro, insisto si Dios me lo concede. Que sea pues el tiempo, la paloma mensajera que surque los años y llegue a buen destino.

Con la mano apuñalada, viendo con detenimiento el blanco de mi hueso, que a diferencia de lo que creía la coca cola no ha podido descalcificar, pude esquivar el cuarto intento de mi decidido victimario de arrebatarme la vida por un celular, que estúpidamente para mí  en ese momento valía más que yo mismo.

Mi asaltante me había llegado por la espalda, con cuchillo en mano, jalando mi playera, amenazando a cada momento y tratando de ir más allá de las palabras, seguía insistiendo que le entregara mi celular, mi celular que con tanto chayo, perdón, sacrificio compré, pero no fue fácil, ni para él, ni para mi,  lo empujé, me soltó, y arremetió, no corrí, se contuvo y lanzó estocadas, una dos, tres, afortunadamente mi mano izquierda repelía, y cuando lo sujetaba  con la mano derecha trataba de desarmarlo. Hasta que entre el forcejeo buscando mi pecho se topó con mi bendita mano izquierda.    

“Tenía que ser la mano izquierda” pensé esporádicamente, mientras mi asaltante veía chorrear la sangre entre los forcejeos de salvar mi vida, ahora sí de mayor valor que mi celular,  “tenía que ser mi mano izquierda”, la más valiente, la condenada a hacer frente a lo que la derecha escribe con tanta libertad, con tanta arrogancia...

 “Te voy a matar hijo de tu rechingada madre, órale dame el pinche celular”, nunca una mentada de madre se oía tan clarita, tan rozagante, tan entendible, tan del corazón, de hecho llegué a pensar que ese ladrón de celulares a lo mejor y era uno de esos políticos que traigo de sol a sol, pues la verdad me la han mentado, pero nunca así, con tanto sentimiento, con esos espasmos de odio, de rabia, de locura, es decir, para mí fue la mejor mentada de madre que me han dicho hasta el momento, con el garbo suficiente, que me hizo salir de mi estupor de saberme herido.

 Fue entonces, cuando de manera pendeja, pues no encuentro otra palabra, encabronado por mi mano herida, por mi madre mancillada,  pero más por saber que mi celular tenía un valor mucho mayor al que yo imaginaba, y mucho mayor a lo que me ofrecían los rateros de las casas de empeño, en donde tantas veces me dieron una bicoca por este celular que vale más que yo, que es un gran tesoro para mi asaltante, y que ahora luego de lo ocurrido vale el doble, entonces le dije, sin razonar mi petición, con la adrenalina del momento, “de una vez cabron, si lo vas a hacer de una vez”... Y soltando su muñeca de mis manos resbalosas por la sangre, alzó de nuevo el puñal, y arremetió sin demora, apresurado a cumplir la orden, pero sus impulsos de asesino no fueron suficientes a mis impulsos de vivir.

Fue cuando su acompañante, que solo estaba a la expectativa, lo miró y trepados en una bicicleta se fueron, y viendo su huida, mi otro yo actúo valiente, “¡bájense!, ¡no sean collones!, ¡tengan huevos!”, y ya cuando los vi doblando en la cuadra, yo en medio de la calle saltando como Paquiau, les di a gritos su despedida “¡Para la otra les va peor!”, jajajajajaja... Snif.

Pronto llegaron las asistencias de los habitantes de la colonia Tamulte, quienes se asombraron porque casi no hay rateros en la zona jajaja, y socorrieron a este pobre morralero, quien había ido a buscar su Vocho al taller, que cuadras adelante me dejó tirado pues la pieza eléctrica salió fallada. Y según la política de las empresas de eléctrica automotriz en piezas eléctricas no hay garantía ¡Hágame usted el favor!

 Ya para esto daban las 6 de la tarde, y como no tenía saldo, pues decidí en caminarme en busca de que me remolcaran el vehículo. Después al doctor del simil, quien me mandó reposar, y tratar de mover lo menos posible la mano, es decir esta nota que usted lee, la he escrito con la derecha. Espero no meterme en problemas jejeje.

Ahora ya más tranquilo, la dimensión de las cosas cambian, y doy gracias al Gran Arquitecto del Universo, por todo lo que estoy viviendo, por lo que me ha hecho pasar, por cada uno de mis aciertos pero más por mis errores, pues es donde he aprendido y en donde me reconozco imperfecto y más espíritu que carne.

En Tabasco mencionan las autoridades federales estamos en focos rojos por el narcotráfico, existe un atraso evidente en comparación con los estados del norte dicen las cifras, pero creo, no existen garantías para que la sociedad avance con su total esplendor, que se sigue robando por pobreza extrema, que se sigue vendiendo droga porque no hay espacios de trabajo, y los trabajos no son bien remunerados, los mexicanos somos seres excepcionales que sobrevivimos no gracias al gobierno, sino gracias a nuestra creatividad y nuestra astucia, gracias a las ganas de querer ser mejores, de tener una mejor calidad de vida, obviamente cuando se logra alcanzar el sueño anhelado, el ser suele deformarse por falta de una buena educación, porque no se incentivaron los valores, porque estamos acostumbrados a vivir muchas veces como en la ley de la selva,  porque así nos ha tocado abrirnos espacios en este país en donde la riqueza está mal distribuida, en donde solo los pudientes tienen las canonjías, y en donde el poder sigue siendo utilizado para los grupos o carteles o partidos, pero nunca para el pueblo, aquí las gallinas de arriba cagan a las de abajo.

Pero eso lo deshebraremos en otro momento, ahorita es necesario que yo esté con mis hijas, con mi compañera, con mis amigos, con mi familia, que viva este relax que me ha regalado esta cuchillada, para seguir mañana desde la trinchera con renovada energía. Que tengan excelente día. Y como diría el poeta Chiapaneco Jaime Sabines en su poema titulado "ME ENCANTA DIOS" ... QUE DIOS BENDIGA A DIOS.

De pilón

Lo que usted acaba de leer se escribió bajo los efectos de la anestesia...jajajaja 

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