CALAVERITAS DEL HIJO DEL CHOMPIPE... JIAR JIAR JIAR

Por Tutupiche
Héctor Peralta Grappin
Presidente Municipal de Comalcalco


Llegó la cala un día
disfrazada de morenista
y en plena audiencia decía
busco al Toro, pues lo tengo ya en la lista.

Rápidamente un secretario moreno y singular
gritó muy emocionado, y quizá atolondrado
¡Han venido a buscar a toro para la federal!
¡Albricias! ¡Albricias! ¡Viva el Toro y su ganado!

Y en aquel palacio de marras
vieron salir al Toro, perfumado y afeitado
con el pitón afilado rompiendo algunas amarras
de los timoratos vaqueros que lo llevaban jalando.
 
Fue subido de pronto
a un camión de redila
en donde lanzó un sollozo
un adiós de despedida.

Y así partió aquel astro
engañado por la calaca
en un camión del rastro
a morir hecho ca… ups… a morir sin derecho a fianza –jejeje-.

Y cual moraleja ha quedado
Esta historia que recorre los potreros
Pues no son ni amarillos, mucho menos morenos

Más bien son Hinduistas que tienen en un altar a toditito el ganado. 




Manuel Grabur
Aspirante a la alcaldía de Comalcalco parece que por el PRI

En una piedra sentado
un peloncito se hallaba
se le veía desvariando
Manuel Grabur le apodaban.

Cavilaba desde hace rato
mientras la calaca disfrutaba
contándole sus garabatos
o pelitos que le sobraban.

De pronto lanzó un suspiro
dicen que fue de amor
y la calaca celosa, se en enchiló
y lo mandó al panteón.

Y se calló de la piedra
no pudo ser presidente
hoy lo lloran como fieras
Miguelito, Tamalito, Barajas y un titipuchal de gente.



Laurence Rodríguez López
Aparente suspirante a la “alcancía” de Comalcalco por el PRI

Román Chompipe se los decía
y lo mandaban al diablo
y se cumplió cual profecía
la derrota era su adagio.

Laurence no comprendía
lo esencial de su campaña
tenía que bajarse un día
y unificar sin malas mañas.

Y una tarde junto a su tropa
les dijo sin sonrojarse
quítense pues las ropas
y síganme que vine a salvarles.

Fue entonces que con un clavito
les empezó a tatuar
un pequeño chamuquito
que daba mucho de qué hablar.

Vio de pronto el buen Lauro
una mujer de buen ver
blanca, flaca, de signo tauro
pero con un espinazo para enloquecer.

Se apresuró a inscrustarle
el símbolo con solidaridad
pero venía a llevarle
juntos con los de unidad.
(Descansen en paz).

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