Está Afilada la Güillotina en el Ayuntamiento de Comalcalco


Ing. Román Jiménez García
De un lado a otro, sube y baja. Se escabulle. Ni si quiera toca la puerta, la penetra con impaciencia, y vuelve a salir. Por momentos se le ve un hedeo. Escurre en sudor viscoso y saluda, pero es un saludo express. Se le observa fijo en su mirada, como contando, como aclarándose él mismo la imaginación o el consciente. De nueva cuenta baja con cierta laboriosidad las escalinatas y como desmoronándose toma un impulso para entrar en sus oficinas de Finanzas, ese lugar que se ha convertido en una romería.

 Algo anormal pasa en palacio, las caras largas, como que algo saben, y su única reacción es el silencio. Miradas sospechosas, de nervios, y mientras, Aurelio sigue bajando de peso, tal parece fue una de las promesas de año nuevo del alcalde Alejandro Medina, “bajar de peso o de centavos o de miles a Aurelio”.

Las personas intuyen su fin, el quiebre de sus finanzas, el desplome de sus ilusiones, mientras el verdugo aplica la guillotina con una sutileza que causa más pánico y zozobra. Todos quieren decir la verdad, quieren opinar y expresar sus sentimientos, pero el mismo sometimiento los abruma y se dejan seducir por la negociación de unos cuantos pesos por una renuncia, por un despido, por el cese, que en verdad ya no se sabe si vale la pena o no, mientras en Juridico los finiquitos se reparten como Pan Caliente, es decir todo está bien armado, no hay pretexto, Alejandro es docto para cuestiones como estás, es un mal administrador, pero para joder el sí se pinta solito.

A veces entre el rumor, y la cortina de humo que se ha convertido el cuchicheo de las palabras, se logran escuchar con nitidez, ciertas o inciertas informaciones que parecen fantasmas o espectros de una verdad abrumadora, “son 250 personas que van”. “Está dando una miseria por la renuncia”. “Se volvió loco como el del CHOMPIPE”.

Así los minutos pasan, mientras la guillotina trabaja horas extras, y aunque no se vea, la acción que hoy Alejandro vuelve a asumir, tendrá una reacción y un fin triste para un chamaco que todavía no entiende que la renuncia debe de empezar por las cabezas, pues el error y el problema es la del líder y no la de sus seguidores, en este caso de sus chalanes.

Hoy. El día de hoy. Aurelio ha bajado unos kilos, pero tal parece el presidente municipal quiere aumentar de peso, y así mal empieza el año para quien ahorcan el lunes.  Y no quiero poner nervioso a nadie, sin embargo dicen que hasta los aviadores les darán cuello, es decir solo Alejandro, Aurelio y yo terminaremos dirigiendo los destinos de Comalcalco este año que empieza, todo por la mejoría. Pero no sé si voy bien o me regreso.

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