DON LUPE Y DOÑA JUANITA

Por Pepe Jesús del Huerto
 
Esta es la historia de amor más conmovedora de los últimos tiempos en el altiplano mexicano, y se las voy a medio platicar. Está llena de sentimientos en el que se mezcla no solo el amor sino también el dolor, el miedo, la incertidumbre, la inseguridad. Es la historia de don Lupe y doña Juanita. Don Lupe es un señorón con mucho poder político y económico en un pueblo medio aislado, también tiene un carácter posesivo y, a veces, amenazador. Don Lupe es casado tiene hijos y goza de un  poder económico impresionante. Tiene varios ranchos, casa en Cancún, en Monterrey y en su pueblo natal también. Pero el poderío que obtiene de su prospera hacienda lo comparte con Juanita, su segundo frente. Ella es varios años mas chica que él. Con su esposa legal, para nada, ella únicamente esta para las labores del hogar. A doña Juanita le compró casa cerquita de la suya, en donde  en las madrugadas una ventana se enciende en una alcoba. Dicen las habladurías de los vecinos, que su esposa sospecha algo, pero nunca dice nada, se conforma con el poco cariño que le deja doña Juanita. Ellos desde que se conocieron en la Hacienda de don Lupe, fue amor a primera vista, fue un flechazo de telenovela. Se llevan súper bien, tienen química, los dos son dinamita. Ambos despachan sin competir, toman decisiones para el bien de la hacienda, que hacen que se evadan costos estratosféricos. Deciden quién debe ascender en los mejores puestos, de preferencia alguien que sea clave para poder manipular la cosa. Son algo así como aquella pareja presidencial del sexenio pasado. Todo mundo los conoce en la hacienda y en zonas aledañas ó como dicen coloquialmente: “Andan en boca de todos.” Don Lupe tiene un hijo de una inteligencia más que brillante, fosforescente, que se llama igual que él, pero le dicen de cariño Pepito. Pepito también está enamorado y siente una atracción muy fuerte por Juanita y eso es un secreto a voces. A Pepito siempre le han gustado las rubias de ojos color sulfato de cobre como Juanita. De hecho ya le ha llevado a su casa regalitos, como una tarjetita con palabras de amor y un muñequito de peluche. Regalitos que se los recibió con mucho cariño y le dijo que ahora no podía corresponderle. Ella está entre la espada y la pared, pues no puede corresponder y quedarse con Pepito, pues si lo hace, el Patrón, ósea don Lupe la despide de la hacienda donde trabaja. No le interesa tener una familia normal, con hijos y toda la cosa. Le interesa más compartir el poder con su amante, gozar juntos las mieles del poder. Aunque sea un personaje sin escrúpulos, que usa el poder para hacer negocios, acumular bienes, relacionarse con magnates e incluso con presuntos hampones. Esa relación nunca llegara a buen puerto. El pobre Pepito tendrá que buscar un nuevo amor en el pueblo, anda pálido, triste y desconsolado. Ni a recreo quiere salir, no se conforma con nada, a veces no puede leer ni escribir, le hace falta la mirada de Juanita. A pesar de que es su papá ya sabe que Juanita anda con él, se hace el de la vista gorda. Como que no ve, ni siente nada, solo una profunda melancolía en su rostro. Piensa que hubiese sido mejor que se llamara Gibrán para que lo quieran. Nunca podría repudiar a su Padre. Pepito sabe que lo tienen vigilado, pues se da cuenta que entran a su Facebook y checan a quien le envía mensaje pidiendo auxilio. El celular también se lo tienen clonado. La hacienda se ha convertido en un Centro de espionaje ó en un Cuba chiquito. Pepito mejor se dedica más tiempo a Cabalgar por toda la Hacienda ó a escribir cuentos para monifatos, en lugar de estar pensando en su amor imposible, pues puede llevarlo al suicidio. Su Papa es la Oveja Negra (Cruz Treviño Martinez de la Garza) y el Silvano, como aquella película de la época de Oro. El hijo y el Padre enamorados de la misma mujer. Podría seguir describiendo esta formidable historia, que sin duda dejara huella indeleble, en la historia popular de nuestro querido Pueblo de Tangamandapio. Aquel Pueblo mágico de Jaimito –Pedro Joaquín- el Cartero.  Algo parecido con la realidad, es pura coincidencia.

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