¿Salvador Peralta ES O NO ES? Yo creo que...

Salvador Peralta el hombre detrás
del poder, el millonario de la Chontalpa, el empresario político de cabecera de
quienes la llevan de ganar y de perder en Comalcalco. Un hombre polémico,
ambicioso, por eso está donde está y podríamos continuar diciendo que, incluso,
está como está.
Muchas historias acompañan a la
figura de Salvador Peralta en cuestiones políticas, así como también, son
incontables los políticos, líderes naturales, periodistas y gente de diferentes
oficios que han conocido las bondades, y los arrebatos del empresario
comalcalquense.
Sin embargo, muy a pesar de todo
ese largo rato, que pasó en el PRI, nunca estuvo tan expuesto como hasta ahora,
máxime que su hijo Ovidio Peralta está en la senaduría.
Al decir expuesto, quiero dar a
entender, que está bajo el escrutinio de la opinión pública, y que a su vez, debido al mismo
avance tecnológico, a las actualizaciones en cuestiones de transparencia, se
logra conocer con mayor veracidad sus alcances e inclusos sus jugosas
ganancias.
Ya pocas cosas se logran tener
bajo resguardo o bajo secreto hoy día, las generaciones cambiaron, y la manera
de hacer negocios, aunque pareciera no evolucionar, lo hicieron al igual que la
política. Esto quiero creer el conservador Salvador Peralta lo sabe muy bien, o
lo ha empezado a aprender quizá desde antes de la pasada campaña electoral.
Salvador Peralta a diferencia de
Javier May, es menos visceral, tuvo su momento de serlo, es cierto, pero al
tener un hijo de senador, ha tenido que adaptarse a esa incomodidad de la
crítica, de los empellones de los adversarios, e incluso, a veces, también, de
los aparentes conocidos.
De tal manera, él más que nadie, así
lo logra percibir este campesino, sabe, que al adversario, no hay que volverlo
ni víctima, ni mártir. A diferencia de los morenistas, Salvador viene de una
escuela priista, en donde se pueden jactar de saber hacer bien las cosas, y de
saber lidiar con el contrario.
A lo que quiero llegar, es que no
creo, y miren que lo dice un crítico de Salvador y su Hijo, que él haya
ordenado o concebido tan siquiera un ataque al Toro Grappin, no venía al caso,
y aunque usted no lo crea, no lo tenían de frente. Máxime que entre el Toro y
Salvador existe una buena amistad, que no se ha mermado con el tiempo, muy a
pesar de que entre su relación, incluso familiar, se atraviese el negrito del
arroz.
Eso sí, creo, a quienes sí convenía
el mandar a desaparecer a Héctor, si es que nos seguimos por el móvil político,
que es el más eminente, es a ese grupo mucho más fanático, mucho más radical,
que tiene historias salvajes y delincuenciales en el PRD, y que han hecho de
MORENA su nicho, y de la Perla de la Chontalpa, su bastión. Esos sí no tienen nada de políticos, esos diantres sí son capaces de todo, pues hay que decirlo, la ignorancia es valiente.
No olvidemos que de ese avispero, de allá mismo viene Héctor Peralta, y los conoce bien, y vaya usted a saber, pero quizá, allá en el hospital hasta los sueña de rato en rato.
Es pues que esos diablillos, son viejos conocidos por la gente de Comalcalco, por ello es a ese grupito de malandrines a quienes hoy la ciudadanía señalan, ante el hermetismo de las autoridades.
No olvidemos que de ese avispero, de allá mismo viene Héctor Peralta, y los conoce bien, y vaya usted a saber, pero quizá, allá en el hospital hasta los sueña de rato en rato.
Es pues que esos diablillos, son viejos conocidos por la gente de Comalcalco, por ello es a ese grupito de malandrines a quienes hoy la ciudadanía señalan, ante el hermetismo de las autoridades.
Ahora, esto que ocurre, este
mundo de rumores, de señalamientos, es mucho muy normal, y es ocasionado por
las mismas autoridades. Pues toda esta rumurología que inunda el atentado a
Héctor Peralta Grappin, se debe en gran medida al mutismo de las mismas
autoridades, a la ausencia de una versión oficial, y al desinterés de querer
indagar y hacer una investigación meticulosa en dicho suceso.
Entonces, mientras esto no se
resuelva, aunque se la quieran quitar los amigos en cuestión, seguirán siendo
culpables, hasta que demuestren lo contrario. Eso sí, por parte de Salvador Peralta, en
lo particular, y aunque se me lance en mi contra medio chaparral, yo meto las
manos fuego, eso sí, siempre y cuando esté apagado. Seguiremos informando,
aunque no sé si voy bien o me regreso.